Acompañar los ciclos: cuando bajar también es parte de crecer

Vivimos en un sistema que nos enseñó a avanzar siempre, a estar en modo producción, a sostener un ritmo constante, a no frenar. Como si la vida fuera una línea recta que solo puede ir hacia arriba.

A veces, alcanza con mirar un poco más de cerca para ver que la naturaleza no funciona así: Las plantas no crecen todo el año, muy pocos árboles florecen en invierno, el suelo no está activo de la misma manera en todas las estaciones….Y, sin embargo, esperamos de nosotros mismos algo que ni siquiera la naturaleza sostiene: rendimiento constante, sin pausa, sin cambio, sin ciclo.

Ahí es donde empieza el desajuste.

La naturaleza sabe acompañar

En Uruguay, cuando se empieza a sentir el frío, algo cambia, y no es solo la temperatura: Cambia la luz, cambia el ritmo del aire, cambia la forma en la que las plantas responden.

El crecimiento visible se desacelera, las hojas caen, las raíces siguen trabajando pero en otro nivel.

Nada está detenido, pero tampoco está apurado.

Ese cambio no es un problema a resolver, es una etapa a acompañar y muchas veces lo que hacemos es lo contrario: seguimos regando como en verano, seguimos exigiendo resultados, seguimos empujando procesos que naturalmente se están retirando. Y esto aplica no solo en el jardín, también en la vida.


El error de querer sostener el verano todo el año

Hay una idea instalada, de una manera muy sutil, pero no deja de ser estar muy presente, de que estar bien es estar activo, productivo, motivado, en movimiento.

Como si el verano de la vida fuera el único estado válido.

Pero cuando intentamos sostener ese ritmo todo el año, algo empieza a desgastarse: sentimos que el cuerpo se cansa, la mente se satura y el vínculo con lo que hacemos se vuelve automático. Y lo mismo pasa con las plantas: Una planta forzada fuera de su ciclo puede sobrevivir un tiempo, pero no crece bien. No florece mejor. No se fortalece.

Solo resiste.

 
Sentimos que perdemos pero estamos reacomodando. 

El invierno, o los momentos de pausa, no son una falla del sistema, son parte del sistema. En las plantas, el descenso de actividad permite reorganizar energía, fortalecer raíces y prepararse para el próximo ciclo de crecimiento

En nosotros, podría ser exactamente lo mismo, pero no estamos entrenados para verlo así. Nos cuesta bajar sin sentir culpa, nos cuesta hacer menos sin pensar que estamos perdiendo tiempo, nos cuesta frenar sin sentir que nos estamos quedando atrás.

La naturaleza nos está enseñando distintas cosas continuamente: lo que no descansa, se rompe.

 

Peppo también es un proyecto con ciclos

Así como las plantas, los proyectos vivos también cambian, o al menos eso buscamos en Peppo. No todo el año es para crecer, expandirse o producir al mismo ritmo. Creemos que hay momentos para mostrar, y momentos para sostener, momentos para salir, y momentos para volver hacia adentro.

Este tiempo más frío también trae eso a Peppo: Menos movimiento hacia afuera, más foco en lo esencial, más cuidado en lo que ya está construido.

Y confiamos en que no es retroceder. Es acompasarnos.

 
¿Cómo se acompaña un ciclo en la vida cotidiana?
 

No se trata de cambiar todo lo que haces, sino de empezar a mirar distinto. Algunas formas concretas que creemos que pueden ayudar a hacerlo:

Observar tus propios ritmos
Hay días de más energía y días de menos. No todos tienen que rendir igual.

Bajar la exigencia en ciertos momentos
No todo tiene que crecer ahora. Algunas cosas pueden esperar.

Sostener en lugar de reemplazar
Así como no se cambia una planta porque no crece en invierno, tampoco todo en la vida necesita ser reemplazado cuando se desacelera.

Aceptar que hay etapas invisibles
En las plantas, lo más importante muchas veces pasa bajo tierra. En la vida también.

 
Volver a mirar lo vivo como referencia

Las plantas no se comparan entre ellas, no se apuran, no fuerzan lo que no es momento, ellas simplemente responden a condiciones reales:

  • luz
  • temperatura
  • agua
  • tiempo

Y en esa coherencia, crecen.

Queremos alejarnos de la idea de que volver a mirar eso no es romantizar la naturaleza, es aprender de un sistema que funciona, que sabe cómo acompañar los ciclos, y entiende que crecer no siempre se ve igual, que hay momentos de expansión, y otros de cuidar la raíz.

En Peppo creemos que cuidar también es saber cuándo sostener, cuándo avanzar y cuándo bajar.
Que la naturaleza no es solo algo que observamos, sino algo que podemos habitar, y que, a veces, el mayor acto de crecimiento es permitirnos frenar.

 

Deja un comentario

¡Comparte!

También te pueden interesar estos otros post en nuestro sitio:

Carrito de compra